Dame videojuegos y llámame tonto

Con el llamativo título de “Dame videojuegos y llámame tonto”, Mª Ángeles Quiroga explicó en las Jornadas Genio de la XIII edición de los Premios Genio que se celebró en Valencia como según sus estudios el uso de los videojuegos, tan de moda, fomentan o no las capacidades y la inteligencia.

Tras exponer sus estudios basados en cómo los videojuegos contribuyen a las capacidades del aprendizaje basado en un modelo de desarrollo de tres capacidades: la cognitiva, la asociativa, la autómata. Quiroga señalaba que “hemos llegado a la conclusión de que con unos juegos se aprende y se usa la inteligencia y con otros no. Esto no es nada novedoso. Pero hemos aprendido con los estudios que “un videojuego me permite saber que cantidad creciente de tarea complicada es capaz de resolver una persona. Por lo que me lo ordena igual que los test que utilizamos, pero de forma divertida”. Además, según apunta Quiroga, “llegamos a una segunda conclusión y es que algunos juegos requieren inteligencia desde le inicio. Mientras juegas están entrenado inteligencia no matas rato”.

“Soy profesora y explico que es la inteligencia, como está organizada. Es una capacidad mental el planificar, el adelantarnos, pensar de modo abstracto, razonar, resolver problemas, aprender con rapidez, comprender ideas complejas…” Todo esto, señaló la PhD Catedrática de Psicología Directora de Investigación de CUP-UCM, se mide con test de lógica, de capacidad de rotación, rapidez perceptiva… y estos comportamientos y capacidades están asociadas entre sí.

Por ello, Quiroga se preguntaba si “¿Es bueno jugar a los videojuegos? Invertir tiempo de ocio en ello. Si empleo el tiempo de ocio estoy matando el rato o estoy activando la inteligencia. Realmente requiere inteligencia”. Además, la investigadora explicó que “el modelo que nos guiaba es conocido. Tres capacidades la cognitiva, la asociativa, la autómata. Esto es como aprender a conducir. Al principio cuesta mucho y poco a poco lo haces de forma automática. Me interesa el gráfico entre la inteligencia y el aprendizaje ya que al inicio se necesita mucho para aprender la tarea, pero conforme repites aprendes”.

En base a esos conocimientos, diseñaron diferentes ensayos para llegar a la conclusión de que “un juego se aprende y otro no. Uno requiere siempre que juegas inteligencia, pero el otro sí que llegas a un punto que, como conducir, se resuelve sin gasto energético. No son todos los juegos iguales, algunos siempre requieren inteligencia por lo que estás activando tus capacidades en cada partida”.

Con esa conclusión, el equipo ya estaba capacitado para identificar cuáles eran las características de cada juego que sirve para esto y se puede aplicar a diferentes test. Con ello se llega a la conclusión de que “si un videojuego me permite saber qué cantidad creciente de tarea complicada me permite ordenar, al igual que lo hacen los test, pero se hace de forma divertida se pueden emplear para la selección de personal o para discernir las capacidades de cada uno”. Además, “la segunda conclusión es que si el juego requiere inteligencia desde le inicio, mientras juegas estás entrenando inteligencia por lo que no matas rato”.

Mª Ángeles Quiroga también señaló que cada día la sociedad juega más. “Jugar es aceptar un reto, un reto gozoso. Hay muchos tipos, pero tienen esencia en común. Reto cognitivo que da gusto resolver. En 2019 jugaba el 54% de la población europea, entre 6 y 64 años con un promedio de nueve horas a la semana”.